viernes, 25 de mayo de 2012

Delmira Agustini (ECSA)


La explosión femenina en literatura. Delmira Agustini
      
    3 figuras se destacan como poetisas, a comienzos del S. XX: María Eugenia Vaz Ferreira, Delmira Agustini y Juana de Ibarbourou.
Biografía de Delmira Agustini (1886-1915)
    Poetisa lírica, comenzó su obra de adolescente, pues a los 20 años escribe “El Libro Blanco”, calificado como un “milagro” por Ma.Eugenia, teniendo en cuenta su formación y edad.
    De chica se manifestó como una niña precoz: hablaba al año, pero no fue a la escuela ni al liceo porque su madre (culta) quiso servirle de maestra. Tuvo de niña profesor de francés, pintura y piano, ejecutando partituras clásicas.
Así, tuvo pocos juegos y amigas, y cuando el resto de las chicas iban a fiestas y reuniones, ella se dedicaba a leer poesía y novelas.
    Ruben Darío la compara con Santa Teresa, diciendo que era la única, desde la santa, en expresarse como mujer. Trató como tema la sexualidad femenina en una época en la que el mundo estaba dominado por el hombre.
Obras
    Las más destacadas son: “El Libro Blanco, “El Rosario de Eros”, y “Los Cálices Vacíos”.
-“El Libro Blanco” es el libro de su adolescencia donde plantea la transición de la ingenuidad de la niñez a la juventud, con el instinto erótico subyacente.
-“Los Cálices Vacíos”, escrito a los 26 años, es un conjunto de poemas que expresan su plenitud, tanto sus versos como en ideas; es aquí una joven con fuerza vital y apasionada. Los poemas están dedicados a Eros, dios del amor, simboliza lo erótico, y es la inspiración para Delmira; son poemas sobre los placeres sensuales. Eros es el protagonista en muchos de sus poemas.
    Las características de la poesía de Demira son varias:
** escribe sus versos por “intuición” o “espontaneidad” según sus expresiones, y aunque los corregía como muestran los manuscritos, es común que al lado de magníficas expresiones, aparezcan también expresiones triviales; no se destaca en la “estética” como los de los grandes maestros.
** la genialidad de Delmira está en la profundidad de sus expresiones que surgen de su subconsciente, y esa voz de lo subconsciente que le da categoría a su inspiración erótica. Se cuenta que Delmira entraba en una especie de “trance” y escribía. Ese momento le revelaba el sentido profundo de las cosas.
** la poesía de Delmira es “erótica”, pero no en el sentido corriente y “sensual”; su erotismo poco tiene que ver con la apetencia de los sentidos, lo cual sería juzgarla superficialmente. Es sí, una fusión de lo sensual e intelectual.
** el erotismo de Delmira está “idealizado”, pues es un constante evadirse de la realidad y del mundo, e ir tras la forma ideal de su deseo; esta idealización del erotismo le hace desear la superación de lo humano.
** Delmira es una “amante onírica” de “sueños o ensueños” pues todo su erotismo es un sueño, que también es vida profunda e interior.
El amante de sus delirios oníricos tiene vida a fuerza de ser soñado; ella expresa: “el amante ideal que ansía y espera, solloza en mis ensueños”, siente la estrechez de la realidad exterior y busca evasión en el sueño que es el mundo de la libertad ilusoria.
Su poesía es una lucha constante entre realidad exterior y sueño, entre su cuerpo y su alma; a cada paso, hay visiones hermosas y pesadillas.
En el poema “Intima”, expresa:
                       ¡Imagina el amor que habré soñado
                        En la tumba glacial de mi silencio!
                        Más grande que la vida, más que el sueño,
                        bajo el azul sin fin se sintió preso…
                       
                        ¡Imagina mi amor, amor que quiere
                        vida imposible, vida sobrehumana,
                        Tu, que sabes si pesan, si consumen
                        Alma y sueño de Olimpo en carne humana!

** su poesía combina el erotismo con la desolación, presentando un ensueño lúgubre y doloroso, al tiempo que pasional.
                      “En mi alcoba agrandada de soledad y miedo,
                       taciturno a mi lado apareciste
                       como un hongo gigante muerto y vivo,
                       brotando en los rincones de la noche,
                       húmedos de silencio…
    Así, la tragedia de la vida de Delmira fue estar condenada a sufrir el despertar del sueño al desencanto de la vulgaridad cotidiana. Delmira es pesimista pues conoce la fatal miseria de la realidad; vivir entre sueño y realidad es su dolor y su condena. Parece una vampiresa, pero es víctima de sus propios sueños.
    Ese erotismo no responde a la realidad biográfica de Delmira, pues fue una mujer casta hasta su matrimonio (28 años, caso poco frecuente) y vivió en su hogar junto a sus padres. Se casó con Enrique Reyes cuyo matrimonio duró 1 mes, un hombre que no llegó a comprender que se había casado con una poetisa y la insultaba; por su parte, ella pidió el divorcio para “escapar a tanta vulgaridad”.
    Delmira murió a los 28 años, ultimada por su marido que luego se suicidó.

                                        POEMAS DE DELMIRA
                                              “Día Nuestro”
 -La tienda de la noche se ha rasgado hacia Oriente.-
Tu espíritu amanece maravillosamente;
su luz penetra en mi alma como el sol a un vergel…
-Pleno sol. Llueve fuego. -Tu amor tienta, es la gruta
afelpada de musgo, el arroyo, la fruta,
la deleitosa fruta madura a toda miel.
-El Ángelus. -Tus manos son dos alas tranquilas,
mi espíritu se dobla como un gajo de lilas,
y mi cuerpo te envuelve… tan sutil como un velo.
-El triunfo de la noche. -De tus manos, más bellas,
fluyen todas las sombras y todas las estrellas,
y mi cuerpo se vuelve profundo como un cielo!
                                                              “La Sed
 ¡Tengo sed, sed ardiente! -dije a la maga, y ella
me ofreció de sus néctares. -¡Eso no: me empalaga!-
Luego, una rara fruta, con sus dedos de maga,
exprimió en una copa clara como una estrella;
y un brillo de rubíes hubo en la copa bella.
Yo probé. -Es dulce, dulce. ¡Hay días que me halaga
tanta miel, pero hoy me repugna, me estraga!
Vi pasar por los ojos del hada una centella.
Y por un verde valle perfumado y brillante,
llevóme hasta una clara corriente de diamante.
-¡Bebe! -dijo-. Yo ardía, mi pecho era una fragua.
Bebí, bebí, bebí la linfa cristalina…
¡Oh, frescura! ¡Oh, pureza! ¡Oh, sensación divina!
-Gracias, maga, ¡y bendita la limpidez del agua!

                                                “Mi Musa Triste”



. . . .Vagos preludios. En la noche espléndida
Su voz de perlas una fuente calla,
Cuelgan las brisas sus celestes pífanos
En el follaje. Las cabezas pardas
De los búhos acechan.
Las flores se abren más, como asombradas.
Los cisnes de marfil tienden los cuellos
En las lagunas pálidas.
Selene mira del azul. Las frondas
Tiemblan... y todo! hasta el silencio, calla...
.
. . . .Es que ella pasa con su boca triste
Y el gran misterio de sus ojos de ámbar,
A través de la noche, hacia el olvido,
Como una estrella fugitiva y blanca.
Como una destronada reina exótica
De bellos gestos y palabras raras.
.
. . . .Horizontes violados sus orejas.
Dentro, sus ojos - dos estrellas de ámbar -
Se abren cansados y húmedos y tristes
Como llagas de luz que se quejaran.
.
. . . .Es un dolor que vive y que no espera,
Es una aurora gris que se levanta
Del gran lecho de sombras de la noche,
Cansada ya, sin esplendor, sin ansias
Y sus canciones son como hadas tristes
 . . . . . . . .Alhajadas de lágrimas...
.
. . . . . . . . .Las cuerdas de las liras
 . . . . . . . . .Son fibras de las almas. -
.
. . . .Sangre de amargas viñas, nobles viñas,
En vasos regios de belleza, escancia
A manos de marfil, labios tallados
Como blasones de una estirpe magna.
.
. . . .Príncipes raros del Ensueño! Ellos
Han visto erguida su cabeza lánguida.
Y la oyeron reír, porque á sus ojos
Vibra y se expande en flor de aristocracias.
.
. . . .Y su alma limpia como el fuego alumbra
Como una estrella en sus pupilas de ámbar;
Mas basta una mirada, un roce á penas,
El eco acaso de una voz profana,
Y el alma blanca y limpia se concentra
Como una flor de luz que se cerrara!
“Amor”

Lo soñé impetuoso,  formidable y ardiente;
hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
era un mar desbordado de locura y de fuego,
rodando por la vida como un eterno riego.
Luego soñélo triste, como un gran sol poniente
que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,
soñaba sus cristales el alma de la fuente.
Y hoy sueño que es vibrante y suave y riente y triste,
que todas las tinieblas y todo el iris viste,
que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,

sobre la vida toda su majestad levanta:
y el beso cae ardiendo a perfumar su planta
en una flor de fuego deshojada por dos....
A Eros

Porque haces tu can de la leona
más fuerte de la Vida, y la aprisiona
la cadena de rosas de tu brazo.

Porque tu cuerpo es la raíz, el lazo
esencial de los troncos discordantes
del placer y el dolor, plantas gigantes.

Porque emerge en tu mano bella y fuerte,
como en broche de míticos diamantes
el más embriagador lis de la Muerte.

Porque
sobre el espacio te diviso,

puente de luz, perfume y melodía,
comunicando infierno y paraíso

-con alma fúlgida y carne sombría...
                                                                          “Los Cálices Vacíos”
    Eros: en la mitología griega, era el dios  responsable de la atracción sexual, el amor y el sexo y también un dios de la fertilidad.